Pero el avestruz se toma más en serio su autismo, tal elección supone un esfuerzo, una técnica elaborada. El cafetero sólo pega unos sorbos, pasa de todo gasto energético, por lo que muchas veces el shitstorm termina llevándoselo igual que el soplo del lobo se lleva la casa de los dos cerditos más gandules... el avestruz en cambio se ha adiestrado en agujerear la tierra nada más quebrar la cáscara del huevo y viene a ser una especie de monje shaolin del cafeterismo. Ya puede romperse la presa de Asuán llena de mierda hasta el borde justo a su lado, que el muy pájaro ni se inmuta... no le hace falta exhibir su velocidad de crucero, con la parsimonia que otorga la costumbre, con pulcritud y sin ningún tipo de aspaviento cava un simple agujero y ahí resguarda su breve sesera, así llueva bilis o truenen todas las kilométricas tripas de p4dre d1o5.

¿Como excava ese ave en el convulso solar erepublikano? En primer lugar hay que decir que las lágrimas tienen un efecto corrosivo, un avestruz llorón muere por lo general en su infancia... en segundo lugar reconozcamos que el humor fortalece todo espíritu, humaniza hasta a los más animales... oh wait es que si no reímos estamos a muy poco de dejar de ser humanos por mucho que nos comuniquemos con sofisticación. Es la risa lo que nos dota de espíritu. Digo esto porque hasta las ballenas tienen dialectos y las hormigas poseen un lenguaje complejo a base de excreciones que viene a ser como si hablásemos a base de sudores y pedos, aunque a esos insectos les basta para esclavizar a algunos tipos de orugas.
Pero por amor de Varnish y de toda la industra de dentífricos ¿Es que podemos ser realmente humanos si no podemos reirnos? ¿Se puede ser plenamente persona si no se quiere salir del melodrama? El saber popular dice a mal tiempo, buena cara y eso que la VR es mucho más dura que un juego online. En erepublik la risa -envuelta a veces en cara de póker- es lo que nos puede otorgar hábitos de avestruz, lo que nos permite aislarnos incluso escala richter mediante, así vengan bastos tsunamis hechos con gotas de egocentrismo, o ya caiga un meteorito compuesto de una estulticia tan grande que solo puede ser de origen extraterrestre.
En eRepublik muchas veces sólo se puede jugar a un juego, al juego del avestruz, otra no queda: encapsular el soporte de nuestra sonrisa, hacerla brevemente cavernícola en el cercano subsuelo, como quien esconde un tesoro. Al final esa sonrisa será el único gold que tengamos, a no ser quizá que estemos del otro lado, cual extreñidos sociales, mcenroes de pacotilla, ragequiters y otras faunas empeñadas en sobresalir o patalear entre todas las criaturas que pupulan sobre la superficie erepublikana.
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