Una de esas masas de polvo y hielo con cabellera inflamada que iluminan de vez en cuando el cielo de tropecientos artículos es la cuestión de la calidad periodística. En la Antigüedad se creía que los cometas presagiaban hechos nefastos, hoy en día algunos los señalan como el origen de la vida terrestre.
Exprimo la metáfora astronómica para hacer ver que la recurrente preocupación por la prensa puede tener tanto aspectos negativos como positivos. Creo que éstos últimos giran en torno a la concepción de la lectura y de la escritura como un intercambio amistoso.
Éste es el espíritu que podemos apreciar en una intervención constructiva en este plano de la vida erepublikana. Me refiero a la iniciativa: Yo leo... Esta iniciativa, impulsada por el Vespertino eRepublikano, consiste en la recomendación personal de publicaciones entre iguales.
No es lo mismo que un boletín de comunicación o una revista o de prensa, los cuales por definición sólo recomiendan. Entre iguales, entre dos o más ciudadanos, los roles son intercambiables, la recomendación puede recorrer una dirección doble: Tú me recomiendas pero yo también puedo hacerlo.
Y no es por necesidad, utilitarismo o relevancia social por lo que más se recomiendan lecturas entre personas de la VR, sino simplemente por el puro placer de leer; en nuestro caso ésto sólo cambia en que nos leemos, pero por lo demás puede ser igual (si queremos). Algo que es muy sencillo pero también muy personal.
Es una materia que queda limitada entre quienes escriben y aquellos que les leen cada vez que lo hacen. Es ahí donde se encuentra la calidad de un artículo, de un periódico... es algo -repito- muy personal (o interpersonal si se prefiere).
En la iniciativa Yo leo... leer deja de ser un acto social para ser una oportunidad de compartir, en este sentido es fiel al concepto generoso de lectura y escritura que he expuesto, prolonga esa generosidad.
Otra cosa a destacar de la iniciativa es que formalmente consiste en una serie de reseñas. Obviamente son elogiosas... y no subrayo ésto por la parte que me toca (gracias Milu) sino porque es algo muy distinto a la tónica general.
Aquí es donde empieza el mal augurio de los cansinas bolas de hielo celestiales, el de una prensa que las más de las veces sólo se trata a sí misma para criticar sus defectos. ¿Es la amarga queja la única opción que tenemos para mejorar lo que no nos gusta? Veamos: también está la posibilidad de hablar de lo que nos gusta, porque seguro que algo habrá.
Eso es ni más ni menos lo que han hecho los periodistas de Yo leo.... Evidentemente lo más fácil es seguir quejándose y delegar la parte positiva en los premios del tito jesser. No es que los critique, pero reconozcamos que se pueden completar o complementar.
Por un lado tenemos la calidez y confianza de una recomendación personal, mientras que por otro lado se premia una selección mensual, hecha a partir de selecciones semanales, a su vez basadas en selecciones diarias. A veces lo seleccionado o premiado de un autor no es su artículo más recomendable.
En definitiva, podemos preocuparnos por las letras erepublicanas desde una perspectiva constructiva o bien seguir primando la denuncia de aspectos que no dejan de ser secundarios, aunque sean útiles a efectos de difusión.
Porque votos, suscripciones, tops y media mogul son sólo eso, aspectos secundarios que aparte de su utilidad carecen de otro valor absoluto, sólo valen lo que cada uno quiera que valgan. El hecho de dedicarme a spamear o floodear mis artículos no me hacen olvidar mis prioridades.
Estas prioridades son divertirme escribiendo a mi manera y que haya quien disfrute de ello, el número es lo de menos. Lo que hagan los demás me trae mucho sin cuidado, creo que llevando un tiempo aquí cada vez importan más las personas y que hay demasiada obsesión por el medallero.
Un poco de relax no vendría mal, quejarse tanto por quienes compran su media mogul, es ser en parte partícipe de esos esquemas mentales medallocéntricos. Además queda muy bien como reivindicación light, habiendo cada día otras medallas a la venta por parte de los gobiernos.
Para terminar, antes de escribir este artículo mi idea era también comprar mi media mogul, sólo que no la pensaba pagar en gold, sino fraccionada en millones de letras, en millones de letras que forman palabras. El que quiera venderse, puede empezar a cobrar saltándose tetas, culos y tabletas de chocolate de mis últimos artículos para ir a leer otros más antiguos.
Y al que no le guste este precio de venta, que no se preocupe porque lo seguiré subiendo aunque en la misma moneda: letras y palabras. Sospecho que todavía me queda por ver volver muchos cometas.
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