viernes, 15 de abril de 2011

Día 968 Operación Gallifante

Operación Elefante es una comedia del año 1995 que seguirá pasando a la historia del celuloide sin más pena ni gloria. Fue producida por esa factoría de Bratz de carne y hueso a cuyo fundador se atribuye el uso de una tecnología mortuoria más propia del día a día del capitán pecanova. En dicha película un grupo de soldados americanos tratan de llevar un paquidermo a una aldea de Vietnam, según creo recordar porque los aldeanos veneran a dicho animal como reencarnación de alguna divinidad y el anterior ejemplar sagrado ha sido liquidado por el pérfido Vietcong.

Si uno lo piensa... es algo paradójico ver como por un momento la estrategia militar de una potencia industrial une sus intereses a los de una comunidad con creencias ancestrales y supersticiones mágicas. A fin del buen curso de su calendario de fiestas religiosas los yanquis mandan a un grupo de gañanes entrenados según principios racionales de la civilización occidental, equipados con medios tecnológicos derivados de las revoluciones científica y tecnológicas occidentales. De la extraña mezcla resulta la pintoresca y cómica escena de un elefante sagrado de una religión milenaria saltando desde un avión en paracaídas.

La escena se repite en eRepublik... pero con un pelotón más heterogéneo, lo integra los extremos de la escena política: anarcolulzeros y los liberales venidos a menos. Pero el animal sagrado a lanzar sobre la selva no es ya el elefante vietnamita, ni tampoco el kraken terrible del fisco ibérico... sino la particular quimera de un viejo programa del mundo en dos canales: el gallifante, híbrido que no debe sorprendernos. Sus congéneres tan dispares tienen algo en común cuando se presentan en estado puro: tanto las aves de corral como las tristes sombras y reducidas del mamuth duermen y sueñan de pie.

Duermen de pie, tanto la gallina como el elefante... es por tanto natural que haya una comunidad biológica entre ambos: el gallifante. El simpático bicéfalo vuelve sus dos cabezas al unísono, se mira sorprendido a los cuatro ojos, y exclama entonces a dos voces ¡Pardiez! ¡Yo y tú! ¡Tú y yo! ¡Tanto tiempo callándolo pero si somos lo mismo! En ese momento justo los del pelotón heteróclito de la trompa liberal y el pico de botella en cuarenta y cinco grados empuja al prodigioso animalico y lo mete en un avión de carga para llevarlo directo a la selva de la insumisión fiscal... una frondosa selva que siempre ha existido en este mundo repleto de charlies (dios mío, no siento lah piernaz!) pero en cuyo interior se encuentra una aldea de simpáticos y pacíficos indígenas que se mueren por venerar al sagrado gallifante anarcoliberal los pocos días que dure esta pasmosa comunión de intereses.

Bien... dejando la sorna y el surrealismo de lado, me alegro de que gentes tan dispares descubran que tienen unos puntos en común que vienen desde bien lejos... aunque veo como se obvia la amplitud polisémica y la historicidad del término liberal... también que en la VR es en el otro lado del charco (donde la perroflautada tiene ubicado el imperio del mal) y no en la última tradición política europea donde podriamos encontrar puntos de conexión entre pensamiento libertario y liberalismo político old school (no neoliberalismo económico): radicalismo democrático, asamblearismo y justicia redistributiva. Véase como en EEUU a la izquierda del espectro político se le denomina despectivamente liberales, algo que dista mucho del liberalismo del anticolorantes naturales Haider -difunto fascista austriaco-y de la inefable Espe.

Así que... puestos a buscar si hay puntos en común pero no muy inmediatos (a no ser que quieras asumir el himno de Riego como liberal, pues realmente lo fue en su origen ). Bueno y si no hubiese tales relaciones o afinidades alguien empeñado las encontraría. Pero en definitiva toda comparación depende de la clase de liberalismo a la que nos referimos, es una corriente muy amplia, con muchas ramificaciones... mucho más de lo que he visto en un juego de navegador lleno de lulzeo en el que se tiende a presentar todo en blanco o negro... Pero también un juego de navegador en el que curiosamente gran parte de las políticas de izquierda implementables no dejan de estar fuera del ámbito liberal, aunque sea por su izquierda.

Que sin embargo no pueda evitar descojonarme un poco es porque ya me conozco los plazos en la política erepublikana, es el plazo de los sarampiones. Y, es más, las buenas relaciones, derivadas de este repentino descubrimiento de viejas coincidencias, pueden ser también como el sarampión, que se pasa sólo una vez en la vida. Después de hacer pinza los unos aborrecerán de los perroflautas borracholulzeros y los otros se desentenderán de los fachas nelosos. Y discúlpenme si -al no hacerme mucha gracia lo poco que dura lo bueno, porque me parece buena la concordia- tenga que ver estas cosas con una sobredosis de humor delirante... Inaguremos la muy poco prejuiciosa sociedad protectora del gallifante para cuando termine esta fiesssshta.




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