Hay quien ha querido argumentar que la escasa participación en las iniciativas ministeriales prueban el escaso interés real por la cultura entre sus demandantes. No se han parado a pensar que quizá política cultural no sea cualquier cosa, o al menos no aquello que se hace a la prisa, sin programa y con una marginación total en los presupuestos. Era más fácil defender a Danielito con las palabras -o una presentación sesgada de los números- que ofrecerle un apoyo basado en hechos, echarle una mano hubiese sido quizá más útil a la hora de defender su trabajo. Esto hubiese consecuente con la propaganda gubernamental de una oposición que "sólo critica pero no hace nada"; porque menos hace quien puede -por afinidad y contactos- pero tan sólo es capaz de dar al play del discurso escatológico que tanto gustan.
Antes he aludido a una falta de liderazgo y con ello quiero referirme a la falta de imaginación política. WTF? Cuando aconteció la ola de protesta por el cierre del Ministerio, un gesto de gran inteligencia hubiese sido no sólo reabrirlo, sino dar un paso más allá haciendo corresponsables en su funcionamiento precisamente a quienes más exigían su reapertura.
Ésto desde el punto de vista partidista, hubiese sido un golpe maestro: por un lado así se habrían librado de una tarea necesaria pero abierta al desgaste de la crítica. Por otro lado, mediante la concesión a los rivales políticos FC hubiese tenido una gran oportunidad de restar validez a su imagen como ghetto incapaz de dar nada por nada; o mejor dicho, acostumbrado a dar nada por algo. Pues entiendo que un ministerio sin presupuesto es un ministerio sólo de forma nominal y no está mal recordar que el Ministerio de Cultura ha sido concebido durante estos meses precisamente como eso, una especie de ministerio-florero, se ha empleado como moneda de cambio carente de ningún valor cuya única función era contentar con algún cargo a pequeños partidos afines (lo que a priori se trataba de hacer con eorlin) o a la tercera pata del antiguo tripartito (véase barber) que ahora se trata de reeditar por la vía del dejar hacer.
Al hablar de corresponsabilidad, no me estoy diciendo que la solución fuese repescar al ministro anterior. No me gustó el contenido de su gestión, pero reconozco su forma a la hora de afrontar la falta de un compromiso serio con su ministerio por parte de "instancias superiores", aunque ello conllevó la aberración de poner la lotería bajo su competencia. Fue él también quien encendió la llama de la protesta, pero había más "ministrables"; disponibles, así como equipos implicables. Esto último no me lo he inventado, todos hemos visto como durante estas semanas ha habido desde la iniciativa privada un gran esfuerzo por cubrir el vacío dejado por la mala gestión del gobierno o su ausencia. No es necesario presentar más pruebas.

No voy a pedir un gran aplauso para estos ciudadanos, grupos o incluso partidos... Es cierto que su dedicación -en tiempos y recursos- es meritoria y muchos así lo vemos pero es que creo desde hace tiempo que en lo que respecta a la cultura la implicación activa por parte de la comunidad, las iniciativas surgidas desde abajo, deberían verse como algo normal, con la misma naturalidad con la que vemos la acción de milicias en el plano militar, o de las obras sociales de los partidos en lo que concierne a la ayuda social. Si la iniciativa privada o no gubernamental complementa a la del gobierno en estas otras dimensiones del juego, está claro que la cultura no puede ni debe ser una excepción.
Hay sin embargo algo que me parece muy interesante de este reciente boom de la iniciativa no gubernamental. Más allá de una eventual "externalización de servicios" por oportunismo partidista, creo que esta experiencia definida por múltiples focos de creación y participación puede suponer una oportunidad política, una oportunidad para introducir novedades en el modelo vigente de gestión de lo cultural. Cargamos con el peso de las palabras que nos preceden, pero somos libres para reconocer que nadie tiene soluciones definitivas y unilaterales para darle otro significado a la palabra "ministerio" si nos referimos al de cultura. No se trata sólo de trabajar para que deje de ser un adorno en el organigrama, una falsa parcela de poder que se concede al apoyo más débil o que desaparece por inncesario cuando se entiende que ya no hay tal apoyo.
Se trata de contar con una mínima planificación previa de la cual partir, se trata de partir de un espíritu colaborativo y plural, se trata de contar con una dotación real de recursos y una mayor flexibilidad para apoyar la iniciativa popular o privada, se trata de ser capaces de dar cauce a las pequeñas historias que todos y cualquiera somos capaces de montar si queremos.

¿El por qué de la cultura y de su fomento? Fomentar la cultura nunca ha sido una tarea más necesaria que ahora. La incertidumbre que suponen los próximos cambios de la V2 hace necesario que nos esforcemos en diversificar todos los posibles puntos fuertes de nuestra experiencia en este mundo. Uno de ellos es la cultura. Ello es así porque si bien hay quien concibe eRepublik como un juego, otros preferimos pensar en eRepublik como en una comunidad. A primera vista puede parecer que estas dos visiones son difícilmente compatibles. No nos engañemos, en realidad son complementarias... Y la cultura en eRepublik es todo aquello que enriquece nuestra vida en comunidad sin tener un reflejo tangible en las diversas variables o puntuaciones del juego; es todo aquello que contribuye a hacernos mucho más que todo eso, es lo que realmente completa nuestros perfiles sin aparecer en él, algo que es superior a medalleros o puntos de fuerza colosales, y eso es, en definitiva, lo que nos sujeta a muchos a eRepublik... eso es la cultura.
Es por ello que yo pido paso para la cultura. Y también porque dentro de una semana ¿celebramos? elecciones.
Diora Baird en todas las fotos

.
No hay comentarios:
Publicar un comentario