
Que me disculpen los religiosos VR si se ofenden por la introducción. Sólo trataba de contar como en la trama de Borges Dios mueve ficha en una jugada maestra que queda oculta a ojos de la Humanidad, decide encarnarse, no en el Cristo que resucitará, sino en el ser humano más infame, en el propio deicida, el mismísimo Judas. Así mediante un pequeño engaño, un truco, la especie humana es redimida por aquel hombre infame que carga con ser el mayor traidor de todos los tiempos, que soporta todo el desprecio y maldiciones de las siguientes generaciones.
Seguramente el cuento del genial escritor argentino se hace eco de la antigua secta gnóstica de los cainitas, adoradores de todos los personajes que son contrarios a Dios en el Antiguo Testamento. De hecho existe hasta un Evangelio de Judas cuya restauración parcial fue anunciada a bombo y platillo por National Geographic hace unos años. La salvación del alma pasaría pues por la subversión de todo principio divino, tomado como falsedad y origen de una servidumbre a una entidad falsamente superior que no merece ninguna obediencia.

Una secularización de este patrón de pensamiento sería el nihilismo que arranca ya en el siglo XIX y podemos señalar una banalización de ese nihilismo en las identidades rebeldes que consumen los jóvenes de las sociedades post industriales. Por tanto existiría una mística de la subversión confundida como expresión de libertad que repitiría arquetipos ancestrales. Por otro lado lo de epatar o escandalizar al bienpensante de una forma tajante ya había sido la finalidad de las vanguardias artísticas y literarias décadas antes del 68 (remontándonos incluso hasta el malditismo decimonónico) pero ¿con que resultado final? La producción de productos artísticos que sólo pueden ser descifrados por especialistas, iniciados, una casta.
En las formas populares de pensamiento y práctica política esto deriva en una paradoja en la que ha caído muchas veces la progresía y muy bien aprovechada por la derecha: lo que en un principio puede entenderse como emancipador, lo que es subversivo, se convierte pronto en elitismo, otra forma de clasismo, porque es sólo comprensible por unos pocos elegidos. Gradualmente pasa de ser para nosotros y contigo a una especie de para mi y sólo con los míos. Es además ese halo de inaccesibilidad y misterio lo que hace que el nihilismo sea tan chic.

La falta de valores y fines pone el acento en lo sensacional y en lo inmediato. Esa anomia, la falta total de reglas en un frenesí de subversión, supone un retroceso a lo más primario, a lo irracional. Su extraordinaria fuerza simbólica arranca, como he dicho, de antiquísimas formas religiosas y es sumamente atrayente. Sin embargo, el libre albedrío, la verdadera libertad, habrá que demostrarla no jugando a reiterar extraños guiones escritos en alguna ciudad del Mediterraneo Oriental o en algún desierto de Egipto por algún gnóstico abuelo cebolleta, un cuento en el que los malotes son los buenos... la libertad es poder hacer en común algo de la nada. Es la otra parte del legado judío, la parte que sirve para un radicalismo democrático y que me gusta a mí.
Y con esto de las inercias históricas no trato de justificar a nadie en eRepublik, sólo aprovechar para hacer notar una vez más como a un mundo formado supuestamente sólo por bits y pixels afloran arquetipos que vienen de muy viejo. ¿A que les suena esta historia? Diviértanse poniendo nombres a Caín, Abel, Judas, etc... espero que haya muchos con ganas de llamarse Pedro.
Resumen: Uno de la escasa docena de refundadores de PBC, partido que en su momento fue toveado y renombrado como NBA fans, se incorpora con un violento espasmo de su cama de comatoso y le pide más dosis de droga a Alesis Vomte. Con la intención de decir que FA va de mal en peor empieza a escribir algo pero le sale un texto que no era el que tenía pensado. Me sigo preguntando ¿Qué tiene que pasar para que ésto pare?
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