sábado, 9 de abril de 2011

Día 699 Algunas notas sobre proteccionismo y libre cambio

Artículo bienintencionado pero un poco failero. Todavía no había administrado ninguna empresa cuando lo escribí.

Otra vez practico la huelga de tochoposteo. Esto que publico hoy era originalmente un comment que me estaba saliendo un pelín largo. Pensé que mejor era librar al artículo en cuestión de mi comentario y ampliarlo un poco. Je je, al final el poco se ha hecho un mucho, un walltext que multiplica un par de veces el texto de partida (seguro que alguna errata se me ha escapado para variar). Pero cada uno es libre de escribir y cada cual es libre de leer. Si lo lees, te lo agradezco.

Últimamente la economía es un tema que nos interesa a todos. Sobre todo porque vivimos una crisis de sobreoferta en lo que concierne al monocultivo español (el hierro) y a sus derivados. Como reacción a esta coyuntura han surgido dos posturas: la del libre cambio y la proteccionista. Lo cierto es que el juego impone límites a la hora de implementar políticas arancelarias similares a las de la VR.


Único soporte económico de España.

He dicho VR y me ha venido a la cabeza un hecho innegable y es que en no ha existido jamás en la Historia una economía que sea extrictamente de libre mercado; es decir, una economía en la que no interfiera la mano visible del Estado. Alguno me dirá que en los comienzos de la primera Revolución Industrial la economía si estaba cerca de este estado ideal de no interferencia estatal.

Pero si empezamos a contar medidas estatales que llevaron en ese tiempo al auge de la economía inglesa y a su despegue tecnológico, empezamos por las Navigation Acts de Cromwell (vale, son del siglo XVII), y seguimos sobre todo la política colonial (incluyendo los intercambios desiguales con las Trece colonias) y la acción exterior (al satelizar las economías de las antiguas colonias españolas y poner las bases para dominar la India y anular las manufacturas locales). Y en el interior, vemos las enclosures que derivan en un primer capitalismo agrario, que supuso una acumulación de capital que fue vital. Posteriormente vendrá la legislación en lo que respecta al factor trabajo. Vemos por tanto, una intervención del Estado en los primeros pasos del sistema productivo tal y como lo hemos conocido hasta hace poco.

En la actualidad el librecambismo también parece el santo y seña de los economistas. Pero cualquiera que siga un poco la prensa convencional podrá apreciar los cambios de discurso que se producen cuando se trata de aranceles de países poderosos o cuando se trata de la política arancelaria de los países subdesarrollados. Se impone el librecambismo a éstos últimos, mientras que países como EEUU mantienen aranceles en productos agrarios, por ejemplo. Bueno, todo este tocho para señalar que el librecambismo nunca ha existido o al menos no de un modo simétrico.

Incluso si vemos las economías pos-soviéticas de liberalismo salvaje, el caso ruso es de una férrea injerencia estatal. La pregunta es "¿Vamos a aplicar ahora aquí una receta que ni siquiera existe realmente en la VR?". Si se trata de copiar discursos, pues vale. Pero hay que tener en cuenta que sólo es un discurso, un ideal. De igual manera que otros ideales de naturaleza utópica que algunos intentan llevar a cabo en eRepublik, a veces con resultados (ese es otro tema).

Volvamos a eRepublik. "Los hechos son concretos" que decía Brecht. En definitiva, los hechos que hoy día vivimos en la economía de este mundo precisan medidas por parte de todos. Se puede pedir a los emprendedores que sean más previsores, lo cual para algunos será difícil pues no creo que sea fácil al principio dominar los tiempos de este juego de buenas a primeras. Pero ello no significa que sea, si no exigible, por supuesto debatible que el gobierno tome medidas. Y ahí es donde encaja la cita de Brecht: hay algo en este asunto que es concreto, innegable, y no debatible: Lo que está sucediendo hoy en la economía, sucede en el marco pseudoliberal de la política económica actual.


Ponte a imaginar.

Por tanto, obviando que no se trata de elegir entre blanco o negro (o entre expresso y capucino, dadas las circunstancias), está claro que hay que buscar soluciones más allá de los personalismos y atendiendo a las circunstancias presentes y no a una serie de ideas o hechos pasados que ahora mismo no nos están arreglando nada. Algo de compromiso y un poco de imaginación serán necesarios. Yo por mi parte no puedo dictar ninguna receta u hoja de ruta, porque realmente no tengo mucha idea de economía y porque me parece una tarea común. En todo caso, he pensado algunas cosas y las expondré a continuación.

En primer lugar haré notar un hecho: en eRepublik, como en la VR, los capitales no tienen patria. La facilidad dadas por el juego para practicar la deslocalización de la producción es notable y hay que reconocer que Halesis parece un demiurgo realmente neoliberal a tope. No ha podido sino llevar a la dinámica del juego su propia experiencia empresarial. Si buscamos en internet, a veces vemos la sede de eRepublik en Irlanda, otras veces vemos al stuff técnico en Rumanía, más allá vemos inversión francesa.

Esto introduce una contradicción en el juego: el plano militar se produce entre países nacionales o potencias mundiales, el económico -del que dependen los recursos para la guerra- tiende a ser ajeno a los intereses nacionales. Pues por ejemplo hay muchas compañías con capital español que exportan a España lo que producen en ciertos chiquitistanes con sueldos de risa (¿son éstos empresarios los interesados en mantener el librecambismo?). Esto pasa sobre todo con las manufacturas, con algunos recursos naturales (diamantes, petróleo) debo reconocer que no nos queda otro remedio. El conflicto entre los intereses económicos particulares y los objetivos militares y de defensa generales está servido. Al menos si pensamos que los objetivos militares y de defensa son realmente generales y no de otro tipo. Es evidente que una parte de la fiscalidad la soporta el producto en origen y ello supone menores ingresos para nuestro Estado.

La práctica de la deslocalización productiva puede ser rentable para los empresarios de un país hasta que su práctica alcanza un cierto punto de saturación. Porque desde el momento en que una parte de la producción de su país es inviable, eso afecta a la demanda de productos. Esto es así porque estabilidad de la demanda debe apoyarse en la flexibilidad de los skills. Es decir, la estructura económica del país debe facilitar a los trabajores que estos adquieran gran nivel en los distintos skills para que su capacidad adquisitiva no dependa de los vaivenes que tenga en el mercado un sólo monocultivo (me refiero al hierro, digo monocultivo en sentido irónico, por la historia económica de mi región).


Si queremos, podemos producir algo más que hierro

Está claro que un país capaz de generar una demanda fuerte de productos es capaz de sortear un momento crítico en la economía. En este momento en la VR vemos como China intenta fortalecer la demanda interna para dar salida a sus productos, anteriormente dirigidos a la exportación. En nuestro caso, una opción a considerar para mejorar nuestra economía es flexibilizar la capacidad de demanda según lo que ya he expuesto. Es decir, entendiendo los skills y su variedad y desarrollo como la principal riqueza de un país, y no a una única materia prima o un sólo sector concreto. Por tanto, debemos fomentar sectores alternativos y por tanto skills distintos al del sector de las materias primas.

De este modo se conseguiría además que una parte mayor de los beneficios -hoy por hoy escasos-que genera el hierro se quedasen en España. Este objetivo hace más apremiante esta necesidad de una mayor y más viable diversificación de la economía. Para ello tendríamos que hacer que nuestros productos fuesen competitivos en el mercado interior. Favoreciendo la demanda interna de la producción nacional el Estado se beneficiaría al poder gravar los productos consumidos en origen. Pero todo ésto sólo sería posible con el apoyo del gobierno.

Un apoyo que implica un grado de proteccionismo. Lo que no significa necesariamente la creación de condiciones excesivamente artificiales en nuestra economía. Todo se puede estudiar pero primero hay que perder el miedo. Algo que me llama la atención es que muchas veces se habla de unos aranceles españoles altos como si éstos implicasen por alguna suerte de automatismo una réplica proteccionista por parte de los demás países. Yo eso no lo entiendo. Mientras no practiquemos un proteccionismo desmedido no creo que cunda nuestro ejemplo. A estas alturas, no tendré que aclarar que me gusta el libre cambio cuando lo practican otros países, pues ese es el librecambismo que sin duda nos beneficia.

Más arriba he señalado la fuga de beneficios del hierro a través de la compra de productos extranjeros como un problema. No puedo evitar volver a trazar un paralelismo con la historia de la VR. En la edad moderna, los metales preciosos extraídos o esquilmados de América por los españoles no redundaron en el desarrollo económico del país. Muy al contrario, financiaron las industrias manufactureras del norte de Europa. Todo ello por una mala gestión económica y en política arancelaria por parte de la Corona. En nuestro mundo el oro y la plata es el hierro de Asturias, cuyos beneficios sirven para mantener a los chiquitistanes manufactureros de eRepublik.

De todos modos y lo he dejado para el final, hay una cuestión que no podemos solventar por nosotros mismos y que distorsiona toda regulación económica: es el mercado negro. Por eso escribir este artículo ha sido un poco como hacer una peli con final chungo. Pero bueno, yo no estoy solo aquí y ustedes también tiene la palabra para apuntar soluciones.


El mercado negro es lo más jod..


Ahí les he dejado mi granito de arena para el debate, gracias por leerlo

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