Bien... se me acumulan los temas sobre los que quiero hacer un artículo y no sé por donde empezar. Cada vez me es más difícil escribir porque cada vez las tramas que se me ocurren y las asociaciones de ideas de las que me gustaría partir son más bizarras, mientras que el tiempo del que dispongo es también más escaso.
De todos modos la cosa no acaba aquí... escribir es un reto muy gratificante. Sacar de la nada algo que no existía antes, trabajar con la nada como materia prima igual que un artesano, ofrecer a los lectores algo que es nuevo y sin embargo una parte de ti y de los demás porque convives con ellos... eso por sí solo supone una satisfacción suficiente más allá de la contabilidad de votos o suscriptores. Además para mi el verdadero valor de un artículo se mide en sus comentarios, en la capacidad que tenga para suscitar una reacción entre gente muy dispar.
Como decía, me guardo todavía algunos entramados de ideas: la historia-ficción como ingrediente literario y el argumento de la búsqueda infinita en las letras de la VR puede dar mucho juego. El análisis de los campos semánticos empleados en el discurso político erepublicano es una fuente inacabable aunque mal oliente de temas para necesarios artículos de reflexión (no digo más). Otra vía de acción es cartografiar la cosmovisión medieval que supone una historia plana limitada por abismos, pues tales son algunas ideas preconcebidas de la historiografía erepublikana.
El fenómeno religioso es también una oportunidad para poner a prueba la creatividad, para realizar textos no sagrados que vayan más allá del pragmatismo lulzeante partidista y hacer una réplica de carácter humanista y apolítico, para reproducir ingame el mismo recorrido histórico por el que una ética atea hunde sus raíces profundas en la religión. En este sentido, una vez superados los prejuicios, el varnishismo, no entendido como una franquicia de sus profetas originales o de su partido confesional, puede dar mucho de si. Más allá de sus excesos yihadistas, puede derivar en una ética de juego apolítica como ya expuse de forma más o menos velada en el estudio crítico a los poemas sashaístas.
A simple vista se trata de cuestiones marginales que no afectan a la dinámica del juego. Hacer artículos sobre estos temas parece que no contribuye a fortalecer el país. Se puede pensar que esta clase de artículos son innecesarios, que todo debe dirigirse a favorecer la simulación bélica: crónicas militares que suplen las carencias del juego para hacernos visualizar el curso de guerras y batallas; tutoriales dirigidos a asegurar un peso demográfico que nos favorezca militarmente; vidas ejemplares y anatemas varios para que el pueblo de soldados conozca el modelo a seguir y sepa lo que es la disciplina; comics y textos de menos de 15 líneas con lenguaje prefabricado y lógica amigo-enemigo para que la tropa se entretenga en un santiamén y no pierda su tiempo; artículos de economía porque el tanqueo cuesta oro; y por supuesto, los boletines de defensa. Ah! Y se me olvidaba, para guardar las apariencias y que todos seamos felices... textos para consumo interno de esos partidos fake que son los partidos ingame, pues los verdaderos partidos se encuentran outgame.
Ahora que todo el mundo quiere velar por la calida de la prensa, creo que otro orden de prioridades es posible a la hora de leer y que cada uno debe guiarse por sus propios gustos. No podemos condicionar la lectura a lo que es la santa utilidad. Más de una vez me paso horas para escribir un artículo o subtitular un vídeo, pero no dejo de pensar que a veces lo peor es lo mejor, que lo que en ocasiones parece un arrebato troll o un desvarío de noob tiene un encanto mayor que los grandes textos.
Me encanta ese poeta mexicano con cinco suscriptores, también las cool pics de ese periodista que justifica su relación de sus artículos con erepublik con un par de pantallazos del juego, criogenio ha vuelto a las andadas y se está esmerando con toques de batería, los dibujos infames de chimobayo también tienen mi sello de aprobación, al menos más que ciertos artículos mil veces repetidos con distinto título. Existe una prensa underground de calidad y yo desde el polo opuesto del tochoísmo y de escritura más pausada lo reivindico como algo saludable para una sociedad. Me explicaré mejor cuando vuelva a hablar de estos periodistas.
Volvamos a mi línea editorial... si bien es verdad que no me resisto a publicar tonterías de vez en cuando, creo que es evidente que hay una serie de intereses que siempre se repiten, que hay un programa en mi periódico. Lo que trato de hacer en definitiva es contribuir en la medida de mis posibilidades a hacer que la cultura netamente erepublikana siga creciendo. Cada uno busca la manera de aportar algo y elige un campo de este mundo para ello.
En mi caso como ciudadano adicto a la curiosidad y al que le gusta escribir, mi ilusión es añadir un granito de arena a la parte intangible de este mundo. Ésta es mi modesta ambición, las medallas me dan igual. Unas veces trato de darle forma mediante concursos, otras veces procuro ofrecer híbridos amenos entre elementos cotidianos de erepublik y cosillas de las ciencias sociales o de las humanidades de la VR. Quiero pensar que logro dar puntos de vista distintos.
Cuando hablo de "cultura" no hablo ni de gestiones u oposiciones políticas con cuestiones florero, me refiero a "cultura" en sentido antropológico, a la idiosincracia erepublikana. De ahí que hable de lo intangible. Entiendo como parte no tangible de eRepublik aquella que no se refleja en las variables numéricas que aparecen en los perfiles o los rankings. Es lo intangible lo que podríamos denominar el lado más humano de este mundo, es lo que no se puede clickear ni puntuar. El espíritu humano y su dimensión colectiva que es la cultura se definen tanto este mundo como en la VR como algo que es incuantificable y radicalmente cualitativo.
Creo que, sin menoscabar los otros aspectos, ésto es algo a fomentar en todo momento y que la prensa es un lugar idóneo para ello. Porque si erepublik es sólo un juego donde no cuenta lo humano, la palabra del otro, o sólo cuenta en tanto que puede determinar un factor estadístico, esa acumulación de clicks que supuestamente por sí solos hacen grande a un país... si eso es lo que queremos bienvenidos a un mundo que no será nunca ni comunidad ni juego, sino un espacio online en el que la pandemia sea un síndrome de Diógenes consistente en acumular golds, citas con lana y puntuaciones.
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